5 de agosto

En nuestra primera mañana en Normandía nos dirigimos a ver la abadía de Jumièges, en los meandros del Sena. En su momento fue una inmensa abadía situada en un paraje natural envidiable, de la que sólo quedan unas ruinas que le confieren un aspecto bucólico. Es el únco sitio donde nos admiten el carnet de profesor para descuentos.


Sobre la una regresamos a Rouen, dejamos el coche en el centro, en el parking de la plaza de San Marc (10€ / 7 horas). El precio del parking no es lineal, los 30 primeros minutos son gratis y la primera hora, 2,50€. A la hora de circular por el centro de Rouen (y de otras ciudades francesas) con el coche, hay que tener especial cuidado con los carriles bus (en Rouen son trolebuses), por donde no podemos circular con el coche.

Cerca de la inmensa catedral de Rouen se encuentra la oficina de turismo (el edificio donde se encuentra es uno de los más relevantes de la plaza), donde nos hacemos con un mapa (0,50€). También alquilan audioguías por 5€ en español. Como vamos con las nenas y sólo tenemos un día disponible para ver el centro de Rouen, cogemos el tren turístico (ticket familiar, 20€) que nos va conduciendo por las atracciones turísticas más relevantes: la plaza de Juana de Arco, el Palacio de Justicia, el atrio Saint-Maclou...aunque el centro de Rouen, en sí mismo, es una atracción turística completa, con sus construcciónes en madera de más de tres siglos de antigüedad por todas partes.

Para cenar nos dirigimos a la calle Eau de Robec, donde hay múltiples opciones. Escogemos la crepería La Cornaelle, un acierto. Nos tomamos la mejor Galette (crepe salado, muy comunes en la zona) del viaje, a buen precio.